Publicado el 17 mayo, 2010 por bitacoradegalileo
Casi al mismo tiempo que en el Gran Lago Negro del Norte, el cráter Platón (51º N; 9º W), pero muchos kilómetros más al Sur, amanece en Rupes Recta, la Espada de la Luna. La contemplación de este
accidente lunar ha provocado la fascinación de no pocos observadores, desde los astrónomos del siglo XVII, cuando fue descubierto por Christiaan Huygens, hasta los actuales aficionados que, con sus pequeños telescopios, dirigen el tubo de sus aparatos hacia él noche tras noche, para estudiarlo, medirlo, fotografiarlo o simplemente gozarlo.
Rupes Recta se ubica en el este de Mare Nubium, una antigua cuenca situada en el extremo suroriental de Oceanus Procellarum, que no tiene cortornos bien definidos. El mare parece haber sido provocado
por varios impactos sucesivos de meteoritos, y no por uno solo, ya que presenta hasta cuatro anillos concéntricos, atravesados en el sur por los rayos del sistema radial de Tycho (en el centro de la fotografía), que contribuyen con su aspecto nuboso a la justificación de su nombre, junto a la presencia de tierras altas que se intercalan con el color oscuro del fondo basáltico. El nombre de Mare Nubium fue adoptado por la IAU en 1935.
La región, después de experimentar sucesivos impactos de meteoros, debió sufrir el rompimiento de su corteza y la consiguiente irrupción en su superficie de diversas oleadas de lava basáltica, lo que justifica la presencia de «cráteres fantasma» en su fisonomía, esto es, inundados
por el magma y por tanto de contornos poco definidos. En el Sur, Pitatus (1) es un circo claramente inundado por la lava emergente. Al oeste está Bullialdus (2) y al norte encontramos al paradójicamente desconocido Mare Cognitum (3), y un corredor que conduce a Mare Insularum (4) y la región del gran Copérnico (5). Al noreste hay un interesantísimo trío, el más famoso de la Luna junto al encabezado por Theophilus, éste formado por Ptolomeus (6), Alphonsus (7) y Arzachel (8), sobre el que espero volver algún día mucho más detenidamente. Por fin, en el sureste está Thebit (9) y, junto a él, a la izquierda, encontramos sucesivamente a Rupes Recta (10), al cráter Bilt y a la rima de igual nombre.
Rupes Recta es el primer accidente lunar que estudiamos de los ubicados en el hemisferior austral de nuestro satélite; pero ello no
debe inducirnos a la desorientación, pues se localiza con facilidad usando como referencia, como ya se escribió al inicio del artículo, al cráter Platón, dadas sus similares (que no exactamente iguales) longitudes selenográficas, según se aprecia en la fotografía, cedida por Pepi Aleu© . Ocho días después de la Luna nueva será el momento en el que el terminador se sitúe sobre él.
Traspasado el paralelo 20º Sur, dejamos atrás Promontorium Taenarium en dirección al polo, y entre dos cráteres relativamente
notables (Thebit al este y Birt al oeste), y de fácil avistamiento, encontramos esta falla del terreno, llamada por los estadounidenses Straight Wall (Muro Recto), para después rectificar esa denominación para adoptar el de Straight Fault (Falla Recta), más acorde con su verdadera naturaleza. En el siglo XIX era conocida como La Vía del Tren, nombre propuesto por un astrónomo aficionado, llamado Elger, cuya profesión era la de ingeniero de ferrocarriles. Rupes Recta, a pesar de su nombre oficialmente adoptado por la IAU,
no es un muro a la manera ortodoxa de Rupes Altai (en la fotografía de la derecha), sino un notable desnivel del terreno, que ha cedido en su vertiente oeste, ofreciendo ese aspecto rectilíneo, con una altura en el este superior en unos 240-300 metros, aunque algunos observadores cifran este desnivel hasta en 400 metros. La anchura de la falla es de unos 2.5 km, por lo que la pendiente media habrá que estimarla entre el 10 y el 16 %. Algunos sitúan esta cifra en el 40 %, valoración que resulta muy excesiva, a mi juicio, dado el escaso
desnivel en relación a su anchura. Su aspecto rectilíneo hizo que su descubridor, Christiaan Huyghens, lo asimilara a una espada, cuya empuñadora está formada por un cratercillo incompleto y una pequeña cadena montañosa (llamada en EE.UU. Stag’s Horn Mountains o Montañas del Cuerno del Ciervo, nombre no oficial), ambos en el sur. Por esta razón el accidente es conocido como La Espada de la Luna.
Rupes Recta transcurre en dirección norte-noroeste surcando la región suroriental de Mare Nubium, a lo largo de algo más de 110 km., y es muy interesante su estudio en los dos momentos cruciales de luz rasante, o sea,
amanecer y atardecer. Cuando amanece, un día después del cuarto creciente, la luz del Sol no llega a dar en la falla, inclinada hacia el oeste, y ésta aparece como una línea de color negro, en medio del resto del mare circundante, que sí
está iluminado por los rayos solares. Al contrario ocurrirá al anochecer, donde incluso la sombra alargada de Birt se proyectará sobre parte de Rupes Recta, que aparece, ahora sí, con un aspecto reluciente y luminoso, como una verdadera espada blanquecina.
El origen de Rupes Recta no es un tema de discusión pacífica entre los geólogos lunares, pero es cada vez más aceptada la idea de que se trata de los restos de un antiguo gran cráter de impacto que fue inundado por la lava en el momento de la formación de Mare Nubium. Una lámina de lava quedó sobre la otra al enfriarse y fracturarse la superficie del cráter, produciendo el desnivel de la corteza selenita.
Por último, el cráter Birt se interpone entre Rupes Recta y la Rima Birt, una grieta o fisura en el terreno de unos 50 km de longitud y 1.500 de anchura máxima, pero que no es fácil discernir con telescopios pequeños o malas condiciones de seeing.
Galileo había descubierto un ente extraño alrededor de Saturno, sin aclarar su naturaleza, extremo que llevó a cabo Christiaan Huygens,
científico holandés descubridor además de Titán, principal satélite del planeta de los anillos. Huygens explicó que se trataba de un anillo alrededor de Saturno. Estudió M42, la espectacular Nebulosa de Orión, con un pequeño telescopio de 2 pulgadas y descubrió Rupes Recta, entre otras importantes aportaciones a la tecnología y al conocimiento astronómico. Destacó asimismo en sus estudios sobre la teoría de probabilidades y en los campos de la mecánica y la óptica. La sonda de la Agencia Espacial Europea para el estudio de Titán lleva su nombre.
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